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REFLEXION

Rey de Reyes, y Señor de señores, Dios todopoderoso.

http://m.youtube.com/watch?feature=related&v=0PW0xIwvrCo

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días. Salmos 23:6

Salmo 23: la garantía por escrito

Por René Giesemann

 

Tener fe es uno de los actos más retadores que haremos a lo largo de toda nuestra vida, ya que por un lado es algo que se dice de manera fácil, mientras no se puede demostrar a los demás y solo Dios puede juzgar si es que tenemos o no tenemos fe.

De hecho, he aprendido que hay personas que caminan a lo largo de toda su vida creyendo que tienen fe, cuando en realidad nunca la han experimentado, ya que nunca han visto un verdadero milagro frente a sus ojos, por el puro y simple hecho de que nunca han aprendido a como tener fe.

Y esto que le digo, no es con el afán de exhibir a quienes se encuentran en esta situación, por el contrario, es con la intención de acercarlos a la verdad de la Biblia y a que experimenten esa fe que no solo es adictiva, sino que es la mejor  manera de vivir.

Hace algunos años aprendí una frase que declara una gran verdad y que marcó mi vida: “hay personas que creen que creen en Dios” y es una frase un tanto ruda, ya que no es grato el llegar a ser señalado dentro de ese grupo de personas, como es muy difícil el poder hacérselos notar y sacarlas de su error.

Cuando digo “creen que creen en Dios”, me refiero a que muchas personas tienen su propia versión de quien es Dios y de cómo se debe de llevar una relación con Él, y que pasan su vida sospechando que fue Dios el que intervino en su vida o simplemente que Dios “por algo” hace las cosas y viven a expensas de la voluntad de un dios místico y con una voluntad confusa y ajena.

Si lo pensamos detenidamente, en muchos momentos de nuestra vida nos hemos encontrado dentro de ese grupo de los que creen que creen en Dios y durante largos períodos de tiempo basamos nuestra fe en incógnitas y cosas que nos dejaban en la incertidumbre, pero que a su vez nos eran más cómodas de creer, ya que no requerían de mucho esfuerzo.

Después de algunos años aprendí que no hay manera de tener fe en ningún tema relacionado con Dios sin leer la Biblia, ya que es precisamente ésta la que manifiesta en que es aquello que habremos de creer y que tenemos que empezar por leer, entender y estar completamente convencidos de que cada palabra dentro de ese libro es cierta, que son relatos de cosas o situaciones que realmente sucedieron, y de cosas que habrán de suceder y que tienen un efecto trascendente hasta el día de hoy, que cada cosa que sucedió en la Biblia es un reflejo de lo que puede suceder el día de hoy con la diferencia de que los protagonistas juntamente con Dios podemos ser usted y yo.

Si partiéramos de ese punto, dejaríamos de lado a las religiones, a los predicadores gritones a los líderes espirituales manipuladores y a todas esas personas que en su momento nos han ayudado, pero que han terminado por ser quienes nos provocan el no querer acercarnos a Dios o el querer hacerlo a “nuestra manera”, ya que empezaríamos por tener una relación con Dios pagando un precio (el leer la Biblia) que es justo lo que Jesús nos enseñó, y la manera correcta de hacer las cosas.

Cada vez que veo la palabra “ciertamente” en la Biblia, entiendo de Dios una nota que dice “ojo! esto es importante y no lo puedes perder de vista!” y la cita de hoy empieza precisamente con esa nota y nos explica el efecto de tener una relación con Dios basada en los 5 versículos previos en el Salmo 23, de hecho si usted lo piensa detenidamente, quien más usó la palabra “ciertamente” o bien el término “de cierto os digo” (que para el caso es lo mismo) fue Jesús y sabe por qué?, es sencillo, porque Él es el cumplimiento de cada promesa enmarcada por un “ciertamente” en la Biblia, todo aquello que fue prometido y todas esas notas que Dios nos dejó en la Biblia haciéndonos saber que es importante y que no podemos dejar de ver, se cumple en Jesús y es exactamente donde la fe pasa de la teoría a la práctica.

Hoy le invito a meditar detenidamente en la cita de hoy, trate de visualizarse bajo su efecto y si no sabe cómo, regrese a los 5 versículos previos y léalos hasta que sea capaz de creerlos y vivir bajo la garantía de una sola palabra que avala su veracidad, esa palabra es “ciertamente”.